Esta semana, algunos amigos empresarios y nuevos coachees me pidieron que les ayudara a elaborar un plan de acción para alcanzar sus objetivos para 2018. Esta demanda me motivó a compartir aquí parte de mi experiencia.
La primera pregunta que suelo hacerme en situaciones como ésta es si el OBJETIVO está CLARO. Un buen consejo si tienes problemas para fijar un objetivo es que empieces por pensar en un problema que esté afectando a la calidad de tu vida.
Puede ser en tu vida personal o profesional, o en los resultados de tu empresa.
¿Cuál es el problema que, si no lo tuvieras hoy, te haría la vida mucho más fácil?
El primer paso es éste: RECONOCER EL PROBLEMA
Por ejemplo: Falta de dinero para invertir en tu empresa – Este es un problema que tienen muchos empresarios.
¿Cómo puedes establecer un OBJETIVO basado en este problema?
Un objetivo claro podría ser Quiero aumentar mis ventas un 15% en los próximos tres meses.
¿Te das cuenta de que un OBJETIVO es algo muy claro, algo que se puede definir con un tiempo, un plazo, y que se puede medir?
Una vez que tienes un objetivo, ya no es un sueño imposible que a tu empresa le sobre dinero, o que puedas conseguir ese resultado que tanto deseas para tu vida personal. Porque ya no hablamos de SUEÑOS. ¡Estamos hablando de METAS!
Por ejemplo, una persona que sueña con estar delgada actúa de forma muy diferente a otra que tiene el objetivo de perder 10 kg en 10 meses. Un objetivo establecido de este modo puede dividirse en subobjetivos y medirse semanalmente.
Esta comprobación semanal de tu progreso, indicando 250 gramos menos en tu peso cada semana, es esencial para saber que vas por el buen camino hacia tu objetivo.
Del mismo modo, cuando hablamos de objetivos profesionales, en los que vivimos en un entorno de rápida evolución y cambio, es muy importante disponer de indicadores que permitan cambiar de rumbo si el camino elegido no está dando los resultados esperados.
Así que el segundo paso es SABER CUÁLES SERÁN LAS MARCAS que indiquen que vas por buen camino.
Si hablamos de un objetivo a 1 año, ¿qué tiene que pasar en 9 meses para que estés seguro de que lo conseguirás? ¿Y en 6 meses? Y dentro de 90 días, ¿qué pruebas te demostrarán que eres capaz de llegar a donde quieres? ¿Y qué podrás celebrar dentro de 30 días que te demuestre que realmente es posible llegar allí? Celebra cada una de esas victorias que te demuestren que tu objetivo es factible. Y si en algún momento del camino no tienes nada que celebrar, evalúa el proceso para poder actuar a tiempo.
Si el objetivo implica a un equipo que tú diriges, tienes que ser la persona que haga las preguntas difíciles para obtener las respuestas que necesitas para ajustar el rumbo.
Tras definir el objetivo y los indicadores que te darán la prueba de que tu objetivo se alcanzará, es hora de dar el tercer paso: IMPLEMENTAR LA ESTRATEGIA que te llevará al resultado deseado.
Y a la hora de elaborar una estrategia, es esencial que tengas claras todas las variables que intervienen.
Y la variable más importante de todas es saber QUIÉN , además de ti, participará en la realización de las tareas necesarias para que este objetivo se haga realidad.
Haz una lista de todas las personas implicadas directa o indirectamente en el proceso e intenta reconocer los talentos que poseen para que sus habilidades se amplifiquen de tal forma que se sientan internamente motivadas para ayudarte a conseguir tu objetivo.
Necesitas desarrollar tu capacidad de liderazgo, teniendo en cuenta las opiniones de todos los implicados, para ganarte el compromiso de tu equipo. Debes saber que los procesos de debate fomentan el compromiso y la responsabilidad por los resultados.
Un líder tiene que actuar como un entrenador de fútbol, es decir, tiene que estar en el campo, observándolo todo y conociendo a su equipo para colocar a cada jugador en la posición adecuada e intervenir a tiempo para asegurar la victoria. Un entrenador de fútbol no se sienta en el despacho a analizar contratos. Está en el campo desempeñando su papel, aportando su experiencia y sus conocimientos, dando su opinión a tiempo para poder incluso ganar una remontada. ¡Lo cual es una deliciosa victoria! ¿O no lo es?
Y para ser un buen líder, es esencial que inviertas en el autoconocimiento, para que tengas claros los momentos en los que puedes ser tu propio obstáculo hacia tu objetivo. Asumir una actitud de liderazgo interno es lo que te permitirá liderar a otras personas.
Una buena forma de no sabotearte a ti mismo cuando estás trazando la estrategia que te llevará a tu objetivo deseado es saber POR QUÉ te esfuerzas por conseguirlo. ¿Cuál es el propósito que hay detrás de tu objetivo?
Hay una forma muy sencilla de conseguir un objetivo: hazlo como un niño, vuelve a la fase «¿Por qué?» Siempre funciona, ¿sabes?
Pensemos en ese objetivo del que hablábamos al principio de este artículo:
Quiero aumentar las ventas de mi empresa un 15% en los próximos tres meses.
¿Por qué necesitas aumentar tus ventas un 15% en 3 meses? – ¡Para tener dinero para invertir en mi empresa!
¿Por qué necesita dinero tu empresa? -Necesito comprar una nueva máquina que aumente la capacidad de producción.
¿Por qué necesitas aumentar la producción? -Para atender a más clientes que vienen hoy y no puedo atender en el tiempo que necesitan.
¿Por qué necesitas atender a estos clientes? -Para aumentar mi margen de beneficios.
¿Por qué necesitas aumentar tus beneficios? -Para poder reformar esa sala abandonada dentro de la empresa que será un espacio de integración y relajación para el equipo.
¿Es una buena motivación o no? Piensa en el equipo socializándose en un espacio divertido y acogedor dentro de tu empresa, un espacio que permita estrechar lazos de amistad, que permita una siesta después de comer, un lugar donde tu equipo pueda sentirse bien trabajando en una empresa que piensa en el bienestar de las personas que contribuyen a su éxito.
Un propósito como éste, que aporta un beneficio a la empresa en su conjunto, proporciona la motivación necesaria para que todos los implicados en el proceso se comprometan con algo más significativo. Y si echas un vistazo a la bibliografía sobre motivación, verás que vivimos en una época en la que los seres humanos no se sienten motivados únicamente por los beneficios económicos. Cada vez más, necesitamos algo más grande que nosotros mismos, un propósito que dé mayor sentido a todo lo que hacemos. Éste es uno de los factores más importantes si quieres fomentar el compromiso del equipo.
Sabiendo quién está implicado y la finalidad de tu objetivo, tenemos que diseñar la fórmula para llegar a donde queremos: ¿CÓMO se conseguirá este objetivo? Es hora de pensar en todos los detalles, y es esencial que cuando dirijas a un equipo, te involucres de verdad, cuestionando, señalando las situaciones que deben desarrollarse. Y no olvides reconocer a las personas que actúan de forma más asertiva, valora a las personas que contribuyen de forma más impactante a la consecución de los resultados esperados.
Pero en este punto es muy importante no recompensar en exceso los resultados a corto plazo que lleven a los miembros del equipo a asumir riesgos desproporcionados que puedan poner en peligro el objetivo final. Recuerda que el objetivo es ganar el partido, no causar una lesión a tu máximo goleador en los primeros 15 minutos del partido. Un verdadero líder no se preocupa de controlar a su equipo, sino de conectar con cada miembro porque confía en las personas que están con él.
En resumen, si realmente quieres conseguir tu objetivo, tienes que hacerlo:
1- Que tu objetivo resuelva un problema que repercuta en tu calidad de vida o en la de tu empresa.
2- Que el objetivo sea claro, específico y tenga un plazo para ser alcanzado.
3- Establece los indicadores que te mostrarán que vas por el buen camino, indicadores que, si no se alcanzan, te permitirán ajustar el rumbo.
4- Haz un seguimiento y evalúa los resultados a corto plazo, los subobjetivos, que harán posible el Éxito final.
5- Tener claro el propósito del objetivo dará energía extra a los implicados en el proceso.
6- Saber quién participará directa o indirectamente, tener a las personas adecuadas en los lugares adecuados y dirigirlas sabiamente para que se comprometan realmente con el Objetivo fijado. Una vez que tengas a las personas adecuadas, confía en ellas para que aporten valor durante el proceso.
7- Tener un plan, una estrategia para llegar y estar ahí en cada paso, acompañando, dirigiendo y dando autonomía para que tu equipo esté tan comprometido que disfrute de cada etapa del camino y se sienta realmente capaz de superar el reto planteado en forma de Objetivo.
¡Espero haberte ayudado a ti y a tu equipo! Y te propongo un reto: ¿qué te parece marcarte hoy un objetivo personal que haga de 2018 tu año de convertir los sueños en realidad?