¿Te has dado cuenta de que, según el momento en que vivimos, nuestras decisiones se toman según criterios muy diferentes?
Las decisiones que tomamos en un momento determinado pueden empezar a dejar de tener sentido y decidimos cambiar.
Esto ocurre con nuestra carrera, con nuestra motivación para cambiar o no de coche cada año, con nuestra elección de determinados alimentos, con nuestro interés por empezar un curso de postgrado e incluso por dejar o entrar en una relación sentimental.
Este artículo explicará qué motiva nuestra toma de decisiones según Richard Barret, uno de los pensadores más influyentes del panorama internacional en temas relacionados con el Liderazgo, la Cultura Organizativa, la Ética y los Valores Humanos en la empresa y la sociedad.
Barret dice que hay seis modos de tomar decisiones y que el modo en que decidimos está relacionado con nuestro nivel de desarrollo psicológico y el nivel de consciencia en el que estamos operando. Disfruta leyendo esto y comprueba si puedes identificar en tu historial de toma de decisiones sobre qué base estabas operando en diferentes etapas de tu vida:
¿Y en cuál de estos modos te encuentras operando más a menudo en este momento?
1) Toma de decisiones basada en el instinto. Este modo está relacionado con el instinto de supervivencia. Incluso los bebés actúan así cuando lloran de hambre. Cuando nos hacemos adultos, también tomamos decisiones de este modo en situaciones peligrosas. En este nivel de conciencia, las decisiones se toman automáticamente: primero actuamos y luego pensamos.
Son decisiones tomadas basándose en experiencias pasadas. Las personas que deciden así actúan como rehenes, porque en lugar de controlar sus emociones, son controladas por ellas, y cuando actúan no piensan en las palabras ni en las consecuencias de su comportamiento.
2) Toma de decisiones basada en creencias inconscientes. Son decisiones que tomamos basándonos en recuerdos de experiencias anteriores. Están relacionadas con decisiones que tomamos de forma irracional en las que interviene nuestra necesidad de pertenecer y destacar.
Aquí también actuamos antes de pensar, pero inmediatamente después de la acción solemos sentir una fuerte emoción. Las decisiones tomadas de este modo suelen estar relacionadas con frustraciones que hemos experimentado en otros momentos. Para no tomar una decisión basada en creencias inconscientes, es importante dar rienda suelta a tus emociones, entrar en contacto con ellas para liberarte y no permitir que las experiencias negativas del pasado interfieran en las decisiones futuras. Esto es lo que Daniel Goleman, el psicólogo que desarrolló la teoría de la Inteligencia Emocional, llama gestión de las emociones, para evitar el Secuestro de la Amígdala
3) Toma de decisiones basada en creencias conscientes: Son decisiones que tomamos cuando experimentamos momentos de transformación en nuestra vida. En este caso, hay una pausa entre el acontecimiento que activa la creencia consciente y la respuesta. Esta pausa sirve para reflexionar, discutir, escuchar consejos y comprender la necesidad que tienes antes de responder. En otras palabras, primero pensamos y luego actuamos.
Las decisiones se toman en función de lo que crees saber. Controlas tus acciones y tus pensamientos. Aunque aquí las decisiones se sigan tomando basándose en experiencias pasadas, el objetivo es conseguir mejores resultados. El pasado no sirve para generar emociones inútiles, el pasado sirve aquí como experiencia de aprendizaje para tomar decisiones más asertivas.
4) Toma de decisiones basada en valores: Sólo quienes han alcanzado la independencia física y emocional son capaces de tomar decisiones basadas en valores. En esta etapa, la persona que toma las decisiones ya comprende el significado de cada creencia y experiencia aprendida, entendiendo la influencia que la educación y la cultura tienen en nuestras decisiones en distintos momentos de la vida.
Una decisión basada en valores conecta con un profundo sentido de hacer lo correcto. Una decisión basada en valores permite crear un futuro acorde con lo que eres, con integridad y autenticidad. Ya eres capaz de pensar en la necesidad de cumplir tus valores y decidir en consecuencia. La base de esta toma de decisiones reside en el futuro que quieres vivir y que refleja una necesidad presente de llegar a él.
Aquí tienes el control de tus acciones y tu comportamiento.
5)Toma de decisiones basada en la intuición: Esta forma de decidir está relacionada con la necesidad de marcar la diferencia en el mundo, con el desarrollo personal. Has madurado y tus decisiones contribuyen a tu evolución.
En esta fase, cesan los juicios. También se dejan de lado los planes, las creencias y los pensamientos. La mente es más libre y hay una profunda sensación de sabiduría con una aceptación de la realidad tal como es, sin interferencias del pasado ni del futuro.
Simplemente confías en las ideas que aparecen de repente, ofreciéndote soluciones o pistas para resolver un problema que te rondaba por la cabeza. Es ese momento Eureka, ¿lo has experimentado alguna vez?
6) Toma de decisiones basada en la inspiración. Son decisiones relacionadas con el deseo de servir. Dejas definitivamente de dar prioridad a los miedos y a la satisfacción de las necesidades básicas.
Las decisiones en esta fase surgen de pensamientos que no sabemos de dónde proceden, pero que son persistentes y están relacionados con acciones que necesitamos poner en práctica en nuestra vida. Cuando no las ponemos en práctica, se producen consecuencias emocionales opuestas al estado de flujo en el que entramos cuando decidimos actuar en cumplimiento de un propósito mayor que nosotros mismos. Este propósito es lo que inspira ciertas decisiones sin dilemas.
Dime, ¿te ha ayudado este artículo a comprender cómo decides actualmente? ¿O has podido comprender la forma en que decide alguien cercano a ti, un líder o un miembro de tu equipo?
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